El hombre y la tierra: La obra maestra que cambió la mirada de España hacia la naturaleza
Pocas sintonías en la historia de la televisión en español despiertan una nostalgia tan inmediata como los primeros compases del tema compuesto por Antón García Abril. Con esa imponente melodía arrancaba cada semana El hombre y la tierra, la serie documental emitida por Televisión Española (TVE) entre 1974 y 1981. El programa no solo transformó el lenguaje audiovisual de la época, sino que despertó la conciencia ecologista de toda una generación.

Al frente del proyecto estaba Félix Rodríguez de la Fuente, un apasionado de la cetrería y la fauna silvestre cuya capacidad comunicativa rozaba el hipnotismo. Con su inconfundible voz, su entusiasmo contagioso y un rigor divulgativo impecable, Félix consiguió que millones de familias se sentaran frente al televisor a mirar la naturaleza no como algo ajeno o peligroso, sino como un patrimonio propio que debía protegerse.

Las claves de un éxito revolucionario

Para entender el impacto del programa hay que situarlo en su contexto. Grabar naturaleza en los años 70 implicaba rodar en película fotográfica, transportar equipos pesados a rincones inaccesibles y armarse de una paciencia infinita. El hombre y la tierra destacó por innovaciones que sorprendieron incluso a producciones internacionales:
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Calidad cinematográfica: A diferencia de la mayoría de producciones de televisión del momento, Félix decidió rodar en 35 mm para los episodios más emblemáticos de la fauna ibérica, logrando una textura de imagen y una luz inéditas.
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Técnicas de rodaje pioneras: El uso de teleobjetivos de gran alcance, planos a cámara lenta extremadamente detallados y un sonido ambiente impecable recreado en estudio hacían sentir cada aleteo o pisada a pocos centímetros del espectador.
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Narrativa dramática: Cada episodio no se planteaba como una lección teórica de biología, sino como una historia con tensión, personajes y emoción pura.
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Revalorización de la fauna ibérica: El programa cambió radicalmente la percepción social sobre especies históricamente perseguidas, como el lobo ibérico, el lince o las grandes rapaces.
Estructura y momentos memorables
La serie se dividió en tres grandes bloques que abarcaron paisajes y faunas de distintas latitudes:
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La Serie Ibérica: La más extensa y recordada, centrada en la biodiversidad de la península ibérica.
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La Serie Venezolana: Dedicada a la selva del Orinoco, los llanos y la fauna sudamericana (anacondas, capibaras, jaguares).
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La Serie Canadiense: Enfocada en la fauna del subártico y las regiones polares.
Entre sus secuencias más grabadas en la memoria colectiva destaca la del águila real levantando en vuelo a un muflón, una escena de un dramatismo técnico impresionante para la época. De igual relevancia fueron los capítulos dedicados a la manada de lobos, donde Félix mostró la compleja estructura social y la nobleza de este depredador tras criarlos en semi-libertad.
El trágico desenlace: El 14 de marzo de 1980, mientras rodaban material para la serie canadiense en Shaktoolik (Alaska), la avioneta en la que viajaban Félix Rodríguez de la Fuente y parte de su equipo se estrelló trágicamente. Su muerte conmocionó al país en el mismo día en que cumplía 52 años, pero su mensaje conservacionista ya había calado para siempre.
El hombre y la tierra trascendió la pantalla para convertirse en un fenómeno sociocultural. Décadas después de su emisión, su mezcla de pasión, rigor científico y maestría cinematográfica sigue siendo el gran referente del documental de naturaleza en español.