Baloncesto-Final- USA-España(96-65)



En los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, España protagonizó un hito histórico al disputar la final de baloncesto ante Estados Unidos, logrando la primera medalla de plata del deporte español. Dirigida por Antonio Díaz-Miguel, la selección resistió heroicamente, pero cayó 96-65 ante un equipo universitario con futuras estrellas NBA como Michael Jordan. Un legado inolvidable

Camino a la Final

España, dirigida por Antonio Díaz-Miguel, avanzó invicta hasta la final, superando a Canadá (83-82), Uruguay (107-90), Francia (97-82), China (102-83) y Estados Unidos en fase de grupos (aunque perdieron 68-101). En cuartos vencieron a Australia (101-93) y en semis a Yugoslavia (74-61), con destacados como Epi (hasta 33 puntos) y Fernando Martín.

La Decisiva Final

El 10 de agosto, en el Forum de Inglewood, Estados Unidos ganó 96-65 con un equipo universitario liderado por Michael Jordan (24 puntos en fase de grupos), Pat Ewing y Chris Mullin. España resistió en la primera mitad (41-46), pero la defensa asfixiante estadounidense dominó el resto, sellando el oro para los anfitriones invictos (8-0).

Legado Histórico

Esta plata fue la primera medalla olímpica del baloncesto español, un hito que impulsó el deporte en el país y no se repitió hasta décadas después. Jugadores como San Epifanio «Epi», Romay y Margall marcaron una generación, frente a futuras estrellas NBA

 

En la final del 10 de agosto de 1984 en el Forum de Inglewood, Estados Unidos aplastó 96-65 a España tras un primer tiempo igualado (41-46). Un demoledor 55-24 en la segunda mitad, impulsado por defensa feroz y contraataques, aseguró el oro olímpico para los anfitriones invictos.

Jugadores Clave

  • Estados Unidos: Michael Jordan (destacado con triples y penetraciones), Patrick Ewing (15 puntos y rebotes), Chris Mullin (anotación exterior) y Sam Perkins lideraron el roster universitario.​

  • España: Epi (San Epifanio, 17 puntos como máximo anotador), Fernando Martín (10 rebotes y liderazgo interior), Romay (defensa incansable) y Margall resistieron con garra pese al cansancio.