De ‘Hill Street’ a ‘Brigada Central’: 10 series policiacas que marcaron los 80 en España
Hubo un tiempo en que la vida se detenía a una hora concreta de la semana. No había plataformas de streaming ni mandos a distancia con cientos de canales; solo existían el televisor del salón, los rombos, la primera cadena, el «UHF» y las primeras emisoras autonómicas. En los años 80, el género policiaco vivió su auténtica edad de oro en España, pasando del clásico misterio de salón a la acción más trepidante, el realismo sucio y, por supuesto, la producción patria de primer nivel.
Si pasaste aquella década pegado a la pantalla, seguro que recuerdas sintonías inolvidables, coches rugiendo por el asfalto y doblajes magistrales. Hoy viajamos en el tiempo para repasar las 10 series policiacas y de misterio que paralizaban el país en los ochenta.
1. Canción triste de Hill Street (Hill Street Blues)
El drama policial moderno nació aquí. TVE nos descubrió las caóticas mañanas de una comisaría de barrio donde los casos se mezclaban de forma cruda con las vidas rotas de sus protagonistas. El capitán Furillo intentando mantener el orden, los líos amorosos con Joyce Davenport y, por supuesto, el sargento Phil Esterhaus dando el parte matinal antes de soltar su mítica advertencia: “Tengan cuidado ahí fuera”. Una obra maestra coral que cambió las reglas de la televisión para siempre.
2. Corrupción en Miami (Miami Vice)
Cuando la sintonía instrumental de Jan Hammer empezaba a sonar los sábados por la tarde, España entera se trasladaba a un universo de neón, sintetizadores y lanchas rápidas. El estreno de las andanzas de Sonny Crockett (Don Johnson) y Ricardo Tubbs (Philip Michael Thomas) en 1986 supuso una auténtica revolución estética. Las tiendas de ropa de nuestro país se llenaron de americanas de lino en tonos pastel combinadas con camisetas de algodón y mocasines sin calcetines. Marcó tendencia como ninguna otra.
3. Starsky y Hutch
Aunque en Estados Unidos arrancó a finales de los 70, en España sus constantes reposiciones y emisiones a lo largo de los 80 convirtieron al icónico Ford Torino rojo con la franja blanca en un símbolo absoluto de la cultura pop. La química entre el impulsivo David Starsky con su eterno cárdigan y el refinado Kenneth «Hutch» Hutchinson, sumada a los soplos del inolvidable Huggy Bear, definió el concepto de las buddy movies policiales en las sobremesas de nuestra televisión.
4. Luz de luna (Moonlighting)
La mezcla perfecta entre comedia romántica, enredo y misterio procedimental. Emitida con un éxito arrollador en la Primera Cadena, los espectadores españoles no solo se enganchaban a los casos de la agencia de detectives Blue Moon, sino a la tensión sexual destructiva entre David Addison (un jovencísimo Bruce Willis que derrochaba carisma) y Maddie Hayes (Cybill Shepherd). Sus ingeniosos diálogos a ritmo de ametralladora y la ruptura constante de la «cuarta pared» hicieron escuela.
5. Kojak
El teniente Theo Kojak, interpretado magistralmente por el calvo más famoso de la televisión, Telly Savalas, fue otro de los grandes pilares de la programación negra de la época. Aunque su emisión original comenzó tiempo atrás, los ochenta se impregnaron de sus implacables métodos en el distrito sur de Manhattan, su elegancia y ese icónico Chupa Chups en la boca que sustituía a su viejo cigarrillo. Un tipo duro de los de antes que derrochaba estilo en cada interrogatorio.
6. Brigada Central
La respuesta española a los grandes dramas policiales americanos llegó en 1989 de la mano del director Pedro Masó y el guionista Juan Madrid. Protagonizada por un magnético Imanol Arias en el papel del comisario Manuel Flores —un policía de etnia gitana al frente de un grupo de élite—, la serie retrató como nadie la España de la transición, tocando el narcotráfico, la corrupción y los bajos fondos patrios. Con una factura técnica impecable y un reparto de lujo (José Manuel Cervino, Assumpta Serna), demostró que aquí también sabíamos hacer un policiaco sobresaliente, oscuro y muy nuestro.
7. Magnum, P.I.
Los espectaculares paisajes de Hawái, el Ferrari 308 GTS rojo y las camisas floreadas de Tom Selleck entraron con fuerza en nuestros salones. Thomas Magnum era el investigador privado definitivo: un veterano de Vietnam de vida relajada que vivía de gorra en la mansión del misterioso Robin Masters, siempre vigilado de cerca por el estricto Higgins y sus dos dobermans. Una serie veraniega, fresca y sumamente entretenida que encandiló a toda la familia.
8. Se ha escrito un crimen (Murder, She Wrote)
Jessica Fletcher (Angela Lansbury) se convirtió prácticamente en una vecina más en España a partir de su estreno en 1986. Esta entrañable escritora de novelas cinematográficas de misterio tenía una curiosa cualidad: lugar que pisaba, cadáver que aparecía. Su infalible capacidad de deducción, siempre dejando en evidencia a los sheriff locales de Cabot Cove, la coronó como la reina indiscutible del misterio catódico tradicional en las tardes de fin de semana.
9. Remington Steele
Sofisticación, enredo y romance. Esta producción introdujo a la audiencia española a un jovencísimo y elegantísimo Pierce Brosnan antes de enfundarse el traje de James Bond. La premisa era brillante: la detective Laura Holt (Stephanie Zimbalist) se inventa a un jefe ficticio masculino para que los clientes confíen en su agencia, pero todo se complica cuando un misterioso y atractivo estafador asume la identidad de dicho jefe. Sus constantes referencias al cine clásico eran una delicia.
10. Colombo (Columbo)
Aunque el inmortal personaje de Peter Falk nació décadas atrás, los años 80 en España estuvieron marcados por sus constantes reposiciones y por el estreno de los nuevos telefilmes que el actor volvió a rodar a finales de la década. Colombo desafiaba todas las leyes del héroe televisivo: una gabardina arrugada, un coche destartalado, un perro perezoso y un aspecto despistado que hacía que los asesinos de la alta sociedad se confiasen… justo antes de escuchar su demoledor: “Una cosa más…”.