En la temporada 1987-88, El Sadar vivió una de esas tardes intensas tan características del fútbol de los años 80. Osasuna se impuso con autoridad al Athletic Club por 3-1 en un encuentro marcado por la entrega, el ritmo alto y la fortaleza del conjunto rojillo en casa.
El partido se disputo el 29 de noviembre de 1987 y dio lugar al ultimo gol de Enrique Martin Monreal como jugador de Osasuna
Desde el inicio, Osasuna mostró una actitud valiente, presionando arriba y aprovechando la cercanía de su afición. El equipo navarro supo golpear en los momentos clave del partido, siendo más efectivo en ataque y manteniendo una notable solidez defensiva frente a un Athletic combativo, fiel a su estilo físico y directo.
El conjunto bilbaíno intentó reaccionar tras encajar los goles, pero Osasuna supo gestionar la ventaja con inteligencia y carácter, cerrando un triunfo de prestigio ante un rival histórico. Un resultado que reforzó la imagen de Osasuna como un equipo muy difícil de superar en Pamplona durante aquella década.
Un partido que resume a la perfección el espíritu del fútbol de los 80: intensidad, orgullo local y estadios llenos viviendo cada jugada con pasión.