Madelman: Las figuras de acción que marcaron a una generación
En la historia del juguete en España, pocos nombres resuenan con tanta fuerza y nostalgia como Madelman. Fabricados entre 1968 y 1983 por Industrias Plásticas Madel, estos míticos muñecos revolucionaron la forma de jugar de miles de niños españoles bajo un eslogan inolvidable: «Los Madelman lo pueden todo».

Innovación en 17 centímetros
Antes de la llegada de los Madelman, el mercado español estaba dominado por figuras rígidas o con escasa movilidad. La gran revolución de estos muñecos fue su asombrosa capacidad de articulación.
Con una escala de 1:11 (aproximadamente 17 centímetros de altura), estas figuras poseían un esqueleto interno articulado que les permitía adoptar posturas hiperrealistas: podían arrodillarse, apuntar con un rifle, escalar o sentarse al volante de un jeep con total naturalidad.

Un universo de accesorios y temáticas
El éxito arrollador de la marca no residía únicamente en la figura en sí, sino en el increíble nivel de detalle de su ropa y sus accesorios. Las cajas de Madelman eran auténticos dioramas en miniatura. Las colecciones se dividieron en varias series principales:
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Aventuras: Exploradores de safaris, espeleólogos, submarinistas y alpinistas.
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Militares: Tropas polares, infantería, marineros y pilotos de helicóptero.
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Civil y Espacial: Astronautas (una de las figuras más icónicas), mecánicos y policías.
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Época: Piratas, corsarios, indios y tramperos.
Cada figura venía acompañada de ropa de tela meticulosamente cosida, botas de goma, cascos, herramientas, armas y vehículos, todo a escala y con un realismo que asombraba incluso a los adultos.

El declive y el salto al coleccionismo
A principios de la década de los 80, el panorama de los juguetes cambió drásticamente. La llegada masiva de figuras más baratas y pequeñas (como los G.I. Joe o los Clicks de Playmobil), sumado al auge de los juguetes basados en licencias de cine y televisión (como Star Wars), hicieron caer las ventas. En 1983, Industrias Plásticas Madel cerró sus puertas, poniendo fin a la producción.

Sin embargo, el final de su fabricación fue solo el comienzo de su leyenda. Hoy en día, los Madelman son auténticas piezas de culto. Las figuras originales en buen estado, y especialmente aquellas que conservan su caja sin abrir, son tesoros muy cotizados por los coleccionistas de todo el mundo. Más que un simple juguete, el Madelman se ha convertido en un símbolo cultural de la infancia en la España de los años 70.